Salvando a (los miles de millones de años de) Titán

Junto con Marte, Titán es el objeto más intrigante al cual los astro-biólogos de la NASA quisieran explorar debido a su densa atmósfera de metano y nitrógeno debajo la cual, ellos creen, se alberga una química prebiótica en la superficie. Pero antes de que puedan hablar de vida en Titán, tienen que “promover” primero, el dogma de que esta gigantesca luna de Saturno tiene miles de millones de años de edad. Es aquí donde la misión Cassini tiene a estos científicos buscando botes salvavidas para su teoría.

Su problema es que, tal como dice el título de la publicación de Universe Today: “Debajo de la máscara, Titán luce sorpresivamente joven y liso” (1). Esto no es sorpresa para nosotros, pero lo es para todos aquellos que creen en miles de millones de años. “La superficie de Titán no se ve tan vieja ni tan dañada por el clima como debiera.  Los ríos han causado muy poca erosión y hay muy pocos cráteres que los que debería haber. ¿Cuál es el secreto de la complexión juvenil de Titán?”.  Note la inclinación e influencia evolucionista del comentario al decir que Titán “debería” verse viejo. Este no es un comentario imparcial. El reportero que comparte esta noticia indica que Titán “debe” tener una edad de cuatro mil millones de años, igual que el resto del sistema solar, pero que aparenta entre 100 a 1,000 millones de años, esto es, entre un cuarentavo a un cuarto de la supuesta edad real. Esto quiere decir, también, que la edad de la Tierra estaría entre un 80-98% equivocada, dentro de las propias consideraciones evolucionistas.

Debemos recordar que los científicos planetarios evolucionistas ya se han equivocado antes con respecto a Titán. En la década de los noventas ellos predijeron la existencia de un océano de etano líquido cubriendo por completo la superficie de Titán de hasta varios kilómetros de profundidad. La edad asumida de Titán bajo los supuestos evolucionistas requeriría, para que esto fuera verdad ya que el metano se convierte en etano en la atmósfera debido a la acción del viento solar a una tasa conocida (2), un proceso que llevaría ocurriendo más de cuatro mil millones de años, según ellos. Sin embargo, en enero del año 2005 la sonda Huygens aterrizó en arena suave mojada con metano. Desde entonces, sólo se han encontrado algunos pocos lagos de metano y etano cerca de los polos,  apreciando actualmente a la luna de Saturno, cubierta mayormente de blancas dunas.

Lo que no es sorprendente es que los rescatistas de teorías intervienen rápidamente en escena para salvar los millones de años.  “Un grupo de investigadores del MIT y de la Universidad de Tennessee han analizado las imágenes y sugieren dos posibles explicaciones: una, que la erosión ocurre en Titán en velocidades muy lentas, y la otra, que algún fenómeno reciente ha borrado todas las marcas de erosión más antiguas”.  Note que la posibilidad de que Titán en realidad sea una luna joven, nunca es considerada.

Los evolucionistas aún no se han dado por vencidos en su teoría del océano global sino que simplemente la han escondido bajo tierra, escondido de la vista de las sondas. Un artículo de la revista Science en Julio 27, 2012 indica que las características de la superficie de la luna son consistentes con un océano global enterrado (3).  Sin embargo, no presentan ningún tipo de proceso que pudiera hacer que el océano estuviera en erupción desde supuestas profundidades de hasta 100 kilómetros, contribuyendo así a la erosión de los cráteres de impactos perdidos.

Si estos fueran los únicos problemas que provocan controversia en la edad de Titán le podríamos dar más tiempo a estos científicos para encontrar mejores respuestas. Pero la atmósfera de Titán también se está erosionando por el viento solar. El metano calienta el nitrógeno para mantenerlo en estado gaseoso. El metano, sin embargo, se está erosionando y convirtiendo irreversiblemente en etano, el cual se precipita a la superficie de la luna en forma líquida. Cuando el metano se erosiona a un nivel crítico, el nitrógeno se congelaría colapsando catastróficamente la atmósfera completa en la superficie. Un prominente científico atmosférico ha estimado que esto podría suceder en un máximo de 10 millones de años, por lo cual, él no tiene explicación de cómo es que Titán sigue teniendo atmósfera después de no sólo 10 sino después de miles de millones de años, según las escalas evolucionistas (4).

Si Titán fuera el único problema en el sistema de cuerpos de Saturno, los creyentes en grandes edades del universo verían esto como una excepción a la regla. Pero, Saturno tiene numerosos retos al consenso de los 4.5 mil millones de años.  Encélado tiene géisers activos que descargan hielo y polvo en cantidades enormes. Lapetus muestra una segregación fuera de control de material oscuro y claro. Cada luna es única y sin ninguna regularidad que demuestre una edad muy antigua para ninguna de ellas. Además, los mismos anillos de Saturno son también un reto a las supuestas grandes edades del planeta, lo cual merece un artículo completo y separado.

Los científicos son muy hábiles en observar lo que existe en este momento, sin duda alguna, pero tienen una historia catastrófica en todos sus intentos para explicar lo que observan. Todos los planetas que hemos visitado han variado significativamente de las predicciones, mayormente por su gran compromiso con las grandes edades evolucionistas. Es hora de permitir que otros puntos de vista diferentes, ofrezcan explicaciones más congruentes con la evidencia física y, por supuesto, congruentes con los tiempos que encontramos en el registro que el mismo Creador nos ha dejado en nuestras manos, el registro Bíblico.

David F. Coppedge. “Saving (the billions of years ‘age’ of) Titan” Creation Magazine Volumen 35, Número 1, 2013 Página 20.

  1. Beneath the Mask, Titan looks surprinsingly smooth and youthful, Universe Today, 26 de Julio 2012. Universetoday.com
  2. Ver creation.com/methane
  3. Less, L. Jacobson, R.A. et.al. The Tides of Titan, Science 337(6093):457-459, 27 de Julio, 2012 / doi:10.1126/science.1219631.
  4. Sushil Atreya, The Mystery of Methane on Mars and Titan, Scientific American, Mayo 2007, pp. 42-51, scientificamerican.com.